En un Fulgor:
Y en un fulgor, el cielo decidió unirse a la tierra, fundiéndose con ella en una explosión de colores a la que le llamó Naturaleza. De ella surgió la vida, de increíbles destellos de sentimientos que surgían al suspirar el aire puro del cielo y al exhalar aroma de la tierra.
Todo en armonía se iba encadenando dependiendo de cada uno, como argollas unidas sin poder desprenderse. Distintas almas oteaban por el horizontes, otras dejaban estelas sobre el terreno y otras tantas marcaban ondas sobre el agua azul. Todo concurría según el orden natural de la vida dejando como testigo al tiempo de su abolengo.
Hasta que un egoísta se atrevió alterar y romper la leontina de la existencia desordenando y borrando todo aquello que el éter había creado.
Ese ególatra oscureció los colores, mató la esencia y contaminó el espíritu libre a su antojo como si de un amo se tratase. La creación le dio ínfimas oportunidades a pesar de las heridas marcadas por su causa, pero el hombre la ignora y se burla de ella como si de un dios omnipotente fuese. Pero lo que el pedante no sabe, es que ella le devolverá, con creces, todo el dolor que tanto le sigue engendrando.
martes, 21 de febrero de 2017
martes, 14 de febrero de 2017
Felinamente Feliz:
Desde que apareció Mimi en casa todo cambió, todo mi mundo cambió, todos los momentos e instantes cambiaron...a mejor.
Siempre he sentido una debilidad por los gatos, una atracción o, mejor dicho un vínculo hacia ellos.
La personalidad felina siempre me fascinó, quizás tenga un símil a ellos. Territoriales, curiosos, cariñosos, dormilones y, sobretodo, muy independientes. Esto último quizás me defina más a mi persona, por ello que me identifique mucho con este animal.
Hace poco, como arriba mencionaba, conocí a Mimi, esa gata de un año y medio de ojos hipnotizadores y juguetona. Nada más vernos conectamos al instante y desde entonces siempre estamos cerca la una de la otra. Ese vínculo que creamos es un sello para siempre y eso diariamente se afianza aún mas cuando me busca o la busco, cuando nos perseguimos por toda la casa o cuando sabemos cual es el escondite favorito a la espera de encontrarnos. Siempre me habla con su mirada, las palabras no importan, con solo verla ya se si quiere jugar, comer o estar las dos juntas en nuestros ratos favoritos.
Según dicen todos tenemos un alma animal, a cada cual su favorito, personalmente yo estoy felinamente feliz con el mío.
Desde que apareció Mimi en casa todo cambió, todo mi mundo cambió, todos los momentos e instantes cambiaron...a mejor.
Siempre he sentido una debilidad por los gatos, una atracción o, mejor dicho un vínculo hacia ellos.
La personalidad felina siempre me fascinó, quizás tenga un símil a ellos. Territoriales, curiosos, cariñosos, dormilones y, sobretodo, muy independientes. Esto último quizás me defina más a mi persona, por ello que me identifique mucho con este animal.
Según dicen todos tenemos un alma animal, a cada cual su favorito, personalmente yo estoy felinamente feliz con el mío.
lunes, 30 de enero de 2017
¿Y si te Subes al Tren?:
¿Y si no pensásemos tanto en lo que podríamos haber hecho y no lo hicimos?, ¿y si lo practicamos ya?, dicen que hay que arriesgarse y seguir nuestro impulso interno para cambiar una parte de nosotros que está atorada y estancada. Por desgracia, nos quedamos sentados dándonos pena de nosotros mismos y laméntandonos por no haber hecho éso o simplemente no darle esa chispa a nuestra patética vida. ¿De que nos sirve autocompadecernos?, con eso no conseguimos nada, tan solo perder un tiempo valioso en nuestra única vida.
El autoconvencimiento negativo es muy mala consejera y es una lástima que, durante nuestra infancia, mientras nos comíamos el mundo y disfrutábamos de lo que más nos gustaba o aprovechábamos cada instante de ese tiempo en construir y reconstruir y volver a intentarlo y, si no funcionaba, probábamos con otra cosa. Nunca nos rendíamos y seguíamos con la misma ilusión que la vez primera. Pero a medida que nos hacemos adultos esa parte se pierde y si no la recuperamos, dentro de nuestro ser, acabaremos siendo unas almas que darán pena vernos. Así que cojamos el tren de la vida y avancemos hacia delante dejando atrás aquello que nos daña. Eso ya lo hemos vivido ¿para que permanecer en esta estación?. Cambiemos el chip y rescatemos ese anhelo que sabemos que lo tenemos y arriesguémonos a vivir.
¿Y si no pensásemos tanto en lo que podríamos haber hecho y no lo hicimos?, ¿y si lo practicamos ya?, dicen que hay que arriesgarse y seguir nuestro impulso interno para cambiar una parte de nosotros que está atorada y estancada. Por desgracia, nos quedamos sentados dándonos pena de nosotros mismos y laméntandonos por no haber hecho éso o simplemente no darle esa chispa a nuestra patética vida. ¿De que nos sirve autocompadecernos?, con eso no conseguimos nada, tan solo perder un tiempo valioso en nuestra única vida.
El autoconvencimiento negativo es muy mala consejera y es una lástima que, durante nuestra infancia, mientras nos comíamos el mundo y disfrutábamos de lo que más nos gustaba o aprovechábamos cada instante de ese tiempo en construir y reconstruir y volver a intentarlo y, si no funcionaba, probábamos con otra cosa. Nunca nos rendíamos y seguíamos con la misma ilusión que la vez primera. Pero a medida que nos hacemos adultos esa parte se pierde y si no la recuperamos, dentro de nuestro ser, acabaremos siendo unas almas que darán pena vernos. Así que cojamos el tren de la vida y avancemos hacia delante dejando atrás aquello que nos daña. Eso ya lo hemos vivido ¿para que permanecer en esta estación?. Cambiemos el chip y rescatemos ese anhelo que sabemos que lo tenemos y arriesguémonos a vivir.
viernes, 27 de enero de 2017
Es una noche glacial, las calles están desérticas con las farolas centelleando al desafío del susurro hiriente del viento. Todas las casas nevadas se acurrucan, unas al lado de otras, como si de tallas estáticas e inertes se tratasen, solo dan señales de vida por sus guiños ventanales y el latir del runrún que dentro reina y, desde ellas, se ve al río congelado haciendo frontera con el frondoso bosque blanco.
El invierno es ahora el rey tirano que enmudece con su gélido poder a todo aquel que osa a desafiarlo. La estación amenaza con permanecer por más tiempo de lo acostumbrado y los moradores, bien lo saben. Pero lo que él no sabe es que el pueblo lleva preparándose mucho tiempo para protegerse de su supremacía.
Las chimeneas escupen la combustión humeante forzando, al máximo, toda su maquinaria para dar calor a las almas exigentes que dentro de los lares reinan. Están a salvo, pero solo por esta vez promete el invierno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


