sábado, 14 de enero de 2017

                                                                                                                                                   Relato Gatuno:
Cada mañana mis ojos se abren al despertador del alzamiento de mi amiga, esa chica llamada Marga que en su día decidió que yo sería una parte más de su ser. Con su rutina mañanera se despereza permitiéndose el lujo de estar al calor bajo el edredón unos minutos más mientras yo espero, con ansío, que se decida levantarse del confortable colchón. Nunca entenderé a los humanos, a la hora del despertar, con lo sencillo que es salir de la cama para comenzar un día nuevo🐱.
Marga se levanta, soñolienta y no muy consciente, se dirige, como si de un autómata se tratase, a la recámara de su cachorrita de siete años para que se levante dándole un margen de cinco minutos mas acostada, menuda tontería ese ritual.  Mis tripas anuncia y aclaman el desayuno con vigor pero solo la paciencia me obliga esperar a que Marga se decida poner ese rico pienso mañanero mientras se viste y visita el cuarto de baño media hora, lo que aprovecho para ir a la habitación infantil con la esperanza de que esa cachorra me ofrezca la comida con mis caricias felinas🍲. Debo decir que el resultado no es lo esperado ya que solo intenta cogerme en sus brazos y, como respuesta, muestro mis uñas afiladas indicando de que no me interesa el calor de dicho abrazo, pero ella suelta una risotada como si de una gracia se tratase... Continuará

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